Compliance Penal y PYME

Desde principios de este siglo, cuando conversaba con directivos y empresarios de PYMES sobre la necesidad de cumplir con la normativa en materia de protección de datos de carácter personal, a veces he tenido la sensación de que mis interlocutores pensaban que eso no iba con ellos o con sus empresas, que era más de multinacionales o de grandes corporaciones y que estos sistemas de amparo de datos personales era complicado aplicarlos con cierta garantía de calidad en estructuras empresariales medianas o pequeñas. Impresión similar la registraba a partir de 2005, cuando empecé a profundizar en Sistemas de Prevención de Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo. En ambos casos, tuvo que pasar bastante tiempo y la llegada de refuerzo legislativo y sanciones, para que el tejido económico pyme de mi ámbito territorial de actuación comenzara a tomarse en serio la Protección de Datos y la Prevención del Blanqueo de Capitales. Bueno, seré prudente con mi reflexión y responderé parafraseando a un ex-presidente de mi país: Todavía “estamos en ello”.

¿Cómo son tratadas las gargantas profundas?

Si eres follower del Sitio de Manuel, por textos como “Oído cocina” o “Patologías de la competencia”, sabes de mi sensibilidad por la información en los foros adecuados de todo lo que no funciona bien y se puede mejorar. Hace trece años, en “Sentir un proyecto empresarial”, me faltó la crítica acerca de la necesidad de que el amigo hubiera dado traslado, por los canales de denuncia formales y adecuados, su opinión o crítica acerca de lo que estaba pasando en su empresa. Si bien parece cierto que argumentó esas situaciones sensibles en las reuniones formales y propuso alternativas, al ver que iban caminando alegremente hacia un precipicio, se sumió en una espiral de impotencia y tristeza, optando por renunciar a su puesto de trabajo. ¿Qué le quedó? ¿El paro? Ni tan siquiera el paro, puesto que al ser oficialmente una baja voluntaria: “nanai[1] de la China”. En la actualidad: ¿Cómo son tratadas esas “gargantas profundas” de la mierda en mi país? Basta mirar de reojo cómo están los denunciantes de casos como Gürtel, EREs, Edu, Acuamed… para percibir que los Poderes del Estado los trata con la punta del pie, a lo “nanai de la China”. Con esas funestas perspectivas ¿Quién denuncia? Dice un amigo que a esas personas, si son ciertas sus denuncias, se les debería poner en un altar, garantizarles el sustento durante toda la vida y ser tratados como se merecen. Pero no, estamos en España, dejemos de soñar. Perdona ¿Por qué no soñar? Si se dieran las garantías y las mercedes adecuadas, no pongo en duda que mucha buena gente expresaría su opinión acerca de lo que

Que los pillen confesados

Si eres follower del Sitio de Manuel, por textos como “De vuelta al PPF”, “Poco honorable”, “El comienzo del camino”, “Cambio de paradigma”… sabes mi cruzada contra ese “copia y pega” porque sí (o por la cara), sin ni siquiera referenciar la fuente o procedencia. En el lejano (año 2003) y explícito “Copia y pega”, apuntaba que en pleno siglo XXI, en el tejido empresarial y social en el que me muevo (Málaga, Andalucía, España), sigo detectando afirmaciones exageradas que alimentan la creencia general de que existen remedios de botica que curan todos los males empresariales y, claro, pocos son los negocios que disponiendo de un horizonte prometedor, consiguen materializar esas expectativas empresariales y sociales, aplicando esos variopintos ungüentos. Pretenden utilizar una y otra vez soluciones que fueron más o menos eficaces en el pasado o que han observado su relativo o subjetivo efecto beneficioso en otras organizaciones (p.ej. el copia y aplica porque a la competencia directa, según ellos, les ha ido bien). No se deberían aceptar esos remedios caseros como fórmulas magistrales o panacea que todo lo arregla, sino que hay que buscar soluciones en consonancia con su proyecto empresarial y el marco económico y social interno y externo en el que navegan.