Que los pillen confesados

Si eres follower del Sitio de Manuel, por textos como “De vuelta al PPF”, “Poco honorable”, “El comienzo del camino”, “Cambio de paradigma”… sabes mi cruzada contra ese “copia y pega” porque sí (o por la cara), sin ni siquiera referenciar la fuente o procedencia. En el lejano (año 2003) y explícito “Copia y pega”, apuntaba que en pleno siglo XXI, en el tejido empresarial y social en el que me muevo (Málaga, Andalucía, España), sigo detectando afirmaciones exageradas que alimentan la creencia general de que existen remedios de botica que curan todos los males empresariales y, claro, pocos son los negocios que disponiendo de un horizonte prometedor, consiguen materializar esas expectativas empresariales y sociales, aplicando esos variopintos ungüentos. Pretenden utilizar una y otra vez soluciones que fueron más o menos eficaces en el pasado o que han observado su relativo o subjetivo efecto beneficioso en otras organizaciones (p.ej. el copia y aplica porque a la competencia directa, según ellos, les ha ido bien). No se deberían aceptar esos remedios caseros como fórmulas magistrales o panacea que todo lo arregla, sino que hay que buscar soluciones en consonancia con su proyecto empresarial y el marco económico y social interno y externo en el que navegan.

Peor que no estar al tanto

Presuntos expertos en mi ámbito sectorial de actuación que “oyen campanas y no saben dónde”. Parafraseando el refrán, muchas veces saber las cosas a medias es peor que no estar al tanto incondicionalmente. Pero, claro, mientras se desdice el entuerto, el daño a terceros puede ser importante. En el texto “Compliance: ¿Interno o Externo?” le comentaba a los visitantes de Compliance-Officer, la tunda que me dio un empresario porque en un foro jurídico al que fue invitado, uno de esos especialistas afirmaba por activa y por pasiva que las empresas no podían contratar externamente tareas de compliance, enfoque distinto al que días atrás yo le había estado comentando a su subdirección. Ni corto ni perezoso, busqué en el ipad los párrafos de la Circular 1/2016 de la Fiscalía General del Estado Español y se los leí en voz alta (un poco más alta de lo normal, diría). Aprovecho y te los transcribo literalmente. El compliance officer (oficial de cumplimiento, pág. 48): “Tampoco existe inconveniente alguno en que una gran compañía pueda recurrir a la contratación externa de las distintas actividades que

Corporate Compliance responsable y personalizado

En mi opinión, el objetivo principal de un corporate compliance o programa de cumplimiento en materia de prevención de infracciones, no es la exoneración a la institución de la responsabilidad penal por el delito (eso, en todo caso, es una consecuencia), sino la prevención de los delitos como tales. Indudablemente, con la puesta en práctica y la continua mejora de las medidas de prevención y localización de infracciones, se conforma una sólida estrategia preventiva. Por otro lado, dejar claro que la puesta en marcha de estos programas de cumplimiento normativo o corporate compliance, no es imperativa u obligatoria según ley, pero si la administración pública competente observa la comisión de un delito, será la única forma de que la institución implicada tenga opciones para desvincularse jurídicamente, si el órgano judicial lo estima, de la responsabilidad penal que acarree la infracción cometida. Por tanto, opción, que no obligación.